Acerca del Lenguaje Inclusivo

Hoy lunes 5 de julio de 20021, se ha mencionado la exigencia del lenguaje inclusivo en la nueva Constitución. Al respecto, cabe consignar la inconveniencia de doblar innecesariamente sustantivos, adjetivos y pronombres, cada vez que el masculino es suficiente para abarcar a individuos de uno y otro sexo. Resulta engorroso, redundante y hasta "latoso" incurrir en estas repeticiones: Queridos y queridas compañeros y compañeras, hoy me dirijo a unos y otras para entregarles un saludo cordial de todos y todas los trabajadores y trabajadoras... No debemos olvidar que el idioma es un sistema, que no se puede alterar por razones sociales o políticas, equivocando el ámbito donde se deben plantear las legítimas demandas por la igualdad de derechos de hombres y mujeres: En el hogar, el trabajo, la sociedad toda etc. No es lo mismo combatir el lenguaje sexista,que alterar absurdamente el género de sustantivos con @,X incurriendo en horrorosas ultracorreccioones como estudiantes y estudiantas, chiquilles o amigues o chilen@s, por ejemplo. Un caso que puede ser más clarificador de lo que nos podría ocurrir por esto del lenguaje inclusivo, es el siguiente párrafo textual de la Constitución Venezolana: "Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad, podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidentes Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidente o Vicepresidenta de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Controladora General de la República... En adelante se usa el sustantivo persona en muchos párrafos, pero es permanente el doblaje de sustantivos. Con respecto al género de los sustantivos o adjetivos y pronombres, cabe señalar que aunque el masculino involucra generalmente ambos géneros, también existen muchas palabras que denotan ambos géneros con terminaciones claramente femeninas, y no por eso debiéramos usarlas de manera doble, pues los artículos se advienen para especificar el masculino y el femenino cuando no existe otra palabra que se emplee para uno y otro género como rey y reina necesariamente. Ejemplos de palabras con terminación propia del femenino que se usan para ambos géneros sin tener que deformar las hay muchas también: pediatra, patriota, estadista, cineasta, autista, legista, periodista, maquinista, azafata, etc. En muchos casos el singular puede corresponder a masculino, pero el plural incluye ambos géneros: El padre, los padres; el novio, los novios; el muerto, los muertos; el pasajero, los pasajeros; el hijo, los hijos. Hay casos en que el doble sustantivo se hace necesario sin incurrir por eso ni en redundancias ni en doblajes innecesarios: Damas y caballeros, señores y señoras, hombres y mujeres. Aunque hombre al referirse al ser humano comprende ambos géneros como también em muchos casos la voz humano o humanos. Que no se violente lo establecido es de toda lógica. Que a nadie se le ocurra doblar los sustantivos en los siguientes casos ni en otros similares para no ultra corregir lo que está idiomáticamente perfecto como ha quedado expuesto: No sólo de pan vive el hombre. El perro es el mejor amigo del hombre. El ser humano siempre busca lo desconocido. Los animales son seres que también denotan sensibilidad. Nuestros primeros padres fueron expulsados del Paraíso. Sin embargo hay casos en que la misma voz involucra el género femenino y el género masculino según la acepción en que se usa: La cura y el cura

miércoles, 19 de octubre de 2011

DON QUIJOTE: FANTASÍA Y REALIDAD.

Afirmamos, como tantos, que Don Quijote es uno de los personajes literarios más preclaros
que haya creado literatura alguna. Así este personaje libresco, se nos viene a las mientes,
como diría el mismo, cada vez que de un hombre real queremos destacar su bonhomía,
su idealismo, o su espíritu soñador. El punto es acaso sé es hombre o sé es Quijote, dado
que pareciera que no se puede ser ambos a la vez: Realidad o Fantasía. Este análisis
posiblemente pueda ayudar a resolver esta disyuntiva.

Don Quijote fue en busca de un bello ideal caballeresco y aventurero, el cual no pudo
alcanzar por su anacronismo y por su condición ilógica. Aparte de eso, el mismo era
monomaníaco, dado que sufría de una rememoración sicopática que lo hacía confundir la
realidad del mundo con la ficción de los libros de caballería, y todo se le volvía al revés;
sin que su valentía, ni su carácter comedido, generoso, educado… y sufridor, pudieran
ponerlo a salvo del escarnio, de la burla y del maltrato.

Pareciera, entonces, que este ideal no estaba al alcance del personaje. La pregunta que nos
hacemos cuatrocientos años después es si el ideal quijotesco, sino el caballeresco, están a
la mano del hombre real o éste al igual que Alonso Quijano se estrellará con la realidad
hasta quedar tirado en la frustración y el dolor de la derrota, si antes no es asesinado como
tantos otros que han encontrado la muerte en su lucha por un ideal: Martin Luther King,
Bico, el cardenal Romero, Tucapel Jiménez en Chile y tantos otros. Lo cierto es que uno
suele preguntarse si los sueños grandilocuentes, humanistas, filantrópicos que buscan
traer el bien a la tierra son nada más que una utopía y sus cultores unos ilusos o bien son
posibles.

Don Quijote, en alas de la ilusión, “cae víctima del mozo de mulas que lo apalea, de
los molinos de viento que le ensartan en su giro, de los yangüeses que le maltratan,
de los pastores que le apedrean, de los galeotes que le desarman, de la maritornes que
le cuelga, de los cuadrilleros que le enjaulan, del cabrero que le golpea, y del Ama,
y la sobrina, y el Cura, y el barbero, y el Bachiller, y los Duques que le burlan y le
escarnecen en todo el curso del libro, con crueldad, que hace reír a los lectores niños y
llorar a los hombres generosos , hasta que el pobre don Quijote renuncia a su sueño,
se recluye en su casa, reniega de la caballería andante, concibe el propósito de trocarse
en pastor, cuando se encuentra vencido y humillado en Barcelona, y sólo gana la
estimación de sus convecinos al recobrar el juicio, para morirse de melancolía.”

Esta cita revela claramente que la lucha de Don Quijote experimentó un claro fracaso, es
como una apología del desaliento. ¿Debe este desaliento afectar a las almas idealistas?
¿Pueden ellos decaerse y pensar que sus ideales son sueños y locuras? Lo cierto es
que no. Seguirán los espíritus inquietos elevándose incansables contra el encogimiento
mayoritario para que no se imponga el escepticismo y para que no se reniegue de todos
los esfuerzos para trae el bien a la tierra. Si bien derrotado, Don Quijote, nos dejó un
ideal, cual es la lucha por la libertad y la renovación. Fracasó el personaje, no lo ayudó su
tiempo, ni su edad, ni sus limitaciones, pero no fracasó el idealismo; por tanto antes que
desencantarse, los prohombres de todas las generaciones deben volver a empaparse
del ideal. La idea trasciende al hombre. Así tampoco fracasaron ni Luther King, ni Bico,
ni Romero, ni Tucapel Jiménez en Chile, si no baste mirar la realidad de sus respectivos
tiempos, los motivos de su lucha y los cambios que se experimentaron posteriormente,
en que otros hombres lograron acceder a la renovación racial en EE.UU. y en Sudáfrica,
a cambios en Honduras y a la democracia en Chile y a muchos avances en otros tantos
lugares.

Pero no cabe duda que a nosotros hombres comunes nos cuesta mucho apartarnos de la
supuestamente segura cotidianeidad para lanzarnos por el laberinto de lo incierto hacia la
búsqueda de un cambio que nos permita, cansados de lo usual, acceder a un mundo cuyos
tiempos y vientos sean más bonancibles; tal vez nos falta ser Sanchos, para seguir a los
seres preclaros para derrotar a los gigantes de la soberbia, a la avaricia, a la envidia, a la
ira, a la gula, a la lujuria y a la lascivia, como el mismo Don Quijote se lo planteara, y por
lo que un día salió de su casa por la parte de atrás y sin que nadie lo viera.

Así, entonces, que no se quede Don Quijote en su casa y en su lugar, así como hacemos
tantos, y que vuelva a cabalgar en Rocinante junto a Sancho. Ayudémosle a que no vuelva
desilusionado, apartemos de ellos al Bachiller, al Ama, al Cura, al Barbero y a los Duques,
para que nunca más vuelva derrotado Don Quijote, que no Sancho: “_¡Ay! _respondió
Sancho llorando_. No se muera vuesa merced, señor mío, sino tome mi consejo y viva
muchos años; porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es
dejarse morir sin más ni más, sin que nadie lo mate ni otras manos lo acaben que las
de la melancolía. Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama y vámonos al campo
vestidos de pastores como tenemos concertado…cuanto más que vuesa merced habrá
visto en sus libro de caballería ser cosa ordinaria derribarse unos caballeros a otros, y el
que es vencido hoy, ser vencedor mañana”.

Sin duda que en nuestro mundo hacen falta Quijotes como el del comienzo de la obra y
Sanchos como el del final. Concluyendo, creemos que se puede ser hombre y ser Quijote al
mismo tiempo. Que sea así, entonces.

Que el fin de la historia que se pregona, no sea el fin de la ilusión y de los sueños más
encima.

En el cuarto centenario de la primera edición del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La
Mancha. Colegio San Juan Evangelista. Leonardo Castro Balmaceda.

• La primera cita corresponde a Ramiro de Maeztu “ Don Quijote, Don Juan y La
Celestina” Espasa Calpe. Undécima edición 1972.
• La segunda no requiere nota.